Buceo en el Umbria, ¿el mejor pecio del mundo?



El Umbria

El Umbria, uno de los mejores pecios del mundo. Imagen cortesía de ©laleena1

 

Construido por Schiffswerks Rieherst en Hamburgo, el Umbría se botó el 30 de diciembre de 1911 con el nombre de Bahía Blanca. Era para la época un gran carguero, de 150 metros de eslora, con una potencia capaz de darle una velocidad de 14 nudos y podía transportar 9.000 toneladas de carga y hasta 2.000 pasajeros. En 1912 empezó a operar la línea Hamburgo-América realizando diferentes trabajos entre Europa y Argentina hasta el estallido de la I Guerra Mundial, cuando quedó anclado en Buenos Aires hasta que en 1918 el barco fue adquirido por el gobierno argentino. No fue hasta 1935 cuando el navío pasó a manos del gobierno italiano tomando su nombre definitivo, el Umbría. A partir de ese momento sus viajes eran para transportar tropas y durante los dos siguientes se dedicó a llevar a miles de soldados a varias de las colonias italianas en el este de África.


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La pérdida del Umbría

En mayo de 1940, cuando Italia aún era neutral en la II Guerra Mundial, el Umbría se cargó en secreto con 360.000 bombas de entre 15 kg y 100 kg, 60 cajas de detonadores, material de construcción y tres automóviles Fiat Lunga, llevando un total de 8.600 toneladas de armamento en dirección al este de África. Los explosivos tenían destino Massawa y Assab, en Eritrea, entonces colonia italiana, y el resto del cargamento se dirigía a diferentes localizaciones de Asia. La entrada de Italia en la guerra era inminente y este cargamento estaba destinado tanto a la defensa de sus colonias frente a los aliados como a la posible ampliación de sus territorios por África.

 

El 3 de junio de 1940 el Umbría llegó a Port Said, al norte de Egipto, donde cargó con 1.000 toneladas de carbón y agua en un movimiento que buscaba despistar a los aliados, tratando de pasar por un carguero inofensivo. El puerto, controlado por la Royal Navy, dejó pasar el buque al Mar Rojo tres días después de su llegada. Los británicos retrasaron la partida del Umbría sabiendo que la entrada de Italia en la guerra era inminente, que el transporte del Umbría era de un poder devastador que antes o después sería utilizado contra los aliados y también por qué no, para poder hacerse fácilmente con una carga muy valiosa para luchar contra el fascismo. Pero Italia, como país neutral que era, tenía todo el derecho de trasportar tanto armamento como cualquier otro cargamento a sus colonias. 

 

Habiendo cumplido el tiempo límite para estar retenido, el Umbría cruzó el canal de Suez el 6 de junio pero con la escolta del británico HMS Grimsby. La importancia y capacidad destructora del cargamento así lo requería. Tres días después el Umbría entró en aguas de Sudán y el HMS Grimsby le ordenó anclar en el arrecife Wingate bajo el pretexto de la búsqueda de contrabando. Instantes después llegó el buque de guerra británico HMS Leander con un grupo de 20 marineros que subieron al Umbría. Después de buscar a fondo en el barco en busca de ese contrabando y sin encontrar nada punible, se ordenó a los soldados británicos que permanecieran la noche a bordo del Umbría.

 

HMS Grimsby

 

La mañana siguiente Lorenzo Muiesan, el capitán del Umbria, se encontraba en su camarote escuchando la radio cuando Mussolini anunció de la entrada de una acorralada Italia en la guerra. Las hostilidades comenzarían a media noche de aquel día. Muiesan, un capitán muy patriótico con una larga experiencia, fue el único en toda la zona que se había enterado de la noticia y supo en seguida que tanto el Umbría como la carga sería usada por los aliados contra su propio país. No le quedaba otra opción de inutilizar ambos. En una maniobra de extraordinaria inteligencia, mientras pasaban las horas retenidos por los británicos que aún no sabían que Italia era oficialmente el enemigo, el capitán Muiesan ordenó a su tripulación la realización de un simulacro de salvamento… que era más real de lo que los británicos se pensaban. Esta maniobra, que los soldados ingleses aceptaron por que creían que serviría para demorar aún más la salida del Umbría. Mientras los italianos ocupaban los botes salvavidas, el ingeniero jefe, siguiendo las órdenes de Muiesan, abría todas las válvulas del buque para anegarlo y llevar el Umbría al fondo del arrecife. Con la tripulación a salvo, los británicos solo tuvieron tiempo de subirse a su buque y ver cómo el carguero se deslizaba lentamente.

 

 

Cuando el capitán del HMS Grimsby le preguntó por qué había hecho eso Muiesan le confirmó la declaración de guerra de Italia a Gran Bretaña. Al día siguiente tanto Muiesan como la tripulación del Umbría partieron detenidos a la India, donde pasaron 4 años encarcelados. 

 

La heroica e inteligente maniobra de Muiesan hizo que el navío se hundiera en pocos minutos quedando en barco y su valiosa carga en el fondo del arrecife a unos 30 kilómetros de Port Sudán, su carga nunca sería utilizada. Esta pequeña anécdota en la historia de la II Guerra Mundial ha convertido al Umbria, con el paso de los años, en uno de los mejores pecios del mundo. Muy posiblemente si este barco no tuviese el enorme atractivo que tiene para los buceadores habría quedado olvidada, pero es una historia que los cientos de buceadores que visitan Sudán cada año conocen. 

Buceo en el Umbría

Inmersión en el Umbria

 

Tanto la carga intacta del barco como la visibilidad, facilidad de su buceo, profundidad, historia y el peligro que presentan las más de 5.000 toneladas de bombas hacen de este pecio uno de los mejores del mundo… que algunos califican sin dudas como el mejor. Es lo suficientemente grande para dar mucho que explorar pero lo suficientemente pequeño como para cubrir en una sola inmersión. La profundidad a la que se encuentra hace que además se tenga mucho tiempo de fondo y podamos tranquilamente recorrer un enorme barco con muchos detalles que no se encuentran en ningún otro del mundo.

 

El Umbría se encuentra casi exactamente como estaba el día que el capitán decidió hundirlo. Apoyado en el arrecife en su lado de babor, a una profundidad mínima de 5 metros y máxima de 36, la exploración de este pecio, que nunca recibió trabajos de recuperación de su carga por su peligrosidad, solo tiene en el Mar Rojo un pecio de tanto nivel, el Thistlegorm. Más de 60 años después el Umbría forma parte del arrecife Wingate y sus 150 metros de eslora están adornados con corales blandos y duros o anémonas y la vida de que acoge es verdaderamente excepcional. Se puede recorrer de popa a proa, tanto dentro como por fuera, e incluso acercarte a las 360.000 bombas. La máxima del buceo de no tocar nada se tiene que cumplir escrupulosamente en el Umbría, esas miles de bombas, aunque no tienen los detonadores instalados, podrían explotar y dicen que su carga sería capaz de destruir Port Sudán, a 30 kilómetros de allí.

 

Debido a su poca profundidad cuenta con muchísima luz natural que crea unos preciosos efectos a través de los ojos de buey. Tres de las bodegas del Umbría están abiertas y se pueden recorrer fácilmente siendo muy interesantes todas ellas. Podemos encontrar desde 3 grandes clásicos e impresionantes Fiat Lunga (aún con sus ventanillas como nuevas), apilados por la posición del pecio, a miles de botellas de vino aún con su contenido intacto, los fantasmales restos de la cocina, barandillas intactas cubiertas de esponjas brillantes aún con su contenido intacto a hornos de pizza… no en vano que este era un barco italiano.

 

En casi todos los pecios hay algo que destaca, pero en este hay un elemento extraordinario que no se puede ver en ningún pecio del mundo. Las 5.000 toneladas de bombas aéreas están apiladas unas encima otras en cientos de filas que impresionan si uno se imagina qué pasaría si estos dispositivos llegasen a detonar.

 

Otro detalle interesante es la hélice de estribor, a solo 18 metros de profundidad, que da oportunidades para excelentes fotografías de ambiente.

 

La fauna que ha adoptado el pecio como su hogar es extraordinaria. Cangrejos, langostas,  peces payaso, pulpos pequeños, bailarinas españolas, pargos, labios dulces, peces payaso, crinoideos, barracudas… Un pecio que no deja indiferente a nadie, un peligroso polvorín que el océano se ha encargado de reciclar en un apacible hogar para miles de seres vivos.  

 


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Inmersión:

Entrada: Embarcacion

Dificultad: Todos los niveles

Profundidad media: 25

Profundidad máxima: 36



Imágenes del punto de buceo:



Aquí puedes encontrarte con la siguiente fauna:



Ubicación:

Port Sudan, Port Sudan

Sudán


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