Cómo actuar ante un ataque de pánico mientras buceas



don't panicEs improbable, así que no cunda el pánico. Imagen de Christoph

 

Los ataques de pánico entre buceadores son una situación más habitual de lo que puede parecer y que no debe tomarse a la ligera por sus consecuenciasAunque no hay consenso, asociaciones dedicadas a estudiar la seguridad en el buceo como DAN apuntan a que estos ataques juegan un importante papel en muchos de los accidentes graves, e incluso mortales, de buceadores. Unos análisis consideran que una quinta parte de los accidentes mortales de buceadores se deben a ataques de pánico... y otros apuntan a que la gran mayoría, hasta el 85%, ocurren por la aparición del pánico durante la inmersión.

 

Tras el accidente, en muchas ocasiones se revela que el buceador que lo ha sufrido no ha tenido ningún problema con el equipo, tiene los plomos puestos y simplemente no se sabe qué ha propiciado ese accidente. Aunque también hay que resaltar que habitualmente en estos incidentes fatales confluyen al menos dos factores importantes.

 

Vamos a explicar qué es un ataque de pánico y cómo evitarlo en la medida de lo posible según recomendaciones de DAN y diferentes estudios médicos especializados en accidentes de buceo para que, si lo sufres bajo el agua, sepas identificarlo y paliar el problema.

 

Es importante que tengas en cuenta que hablamos de ataques de pánico puntuales bajo el agua. Nada de lo que leas aquí puede sustituir el tratamiento personalizado de tu médico o terapeuta si sufres episodios continuados de pánico. Si tienes dudas al respecto nada mejor que consultarlo con tu médico. Cada caso, persona y buceador es diferente y debe ser tratado de manera personalizada.    

 

¿Qué es un ataque de pánico?

Un ataque de pánico se define como un periodo en el que el individuo sufre de una manera súbita un intenso miedo o temor con una duración variable. Estos ataques aparecen de repente y sin una razón evidente. Durante el ataque se producen síntomas físicos muy intensos como taquicardia, dificultad para respirar, hiperventilación pulmonar, temblores o mareos. Esa sensación de pánico se produce por una secreción masiva de adrenalina en el torrente sanguíneo siguiendo una orden del sistema nervioso simpático frente a lo que percibe como una gran amenaza. No hay que confundirlo en ningún momento con cobardía, es simplemente un proceso químico.

 

Si el ataque tiene lugar en la superficie y podemos recibir ayuda puede ser una situación difícil pero sin mayor transcendencia. En nuestro caso, teniendo en cuenta que estamos hablando de buceadores que se encuentran a varios metros bajo la superficie, con necesidad de estar conectados a la botella con aire que llevan a la espalda... La situación desde luego no es la misma y ha de tomarse muy en serio. 

 

Cuando sufrimos un ataque de pánico respiramos rápida y poco profundamente, pudiendo llegar a sufrir hipoxia o déficit de oxígeno. Si esto sucede en la superficie puede llevarnos en último término a un desmayo. Bajo el agua nos empujará a actuar irracionalmente y nos impedirá pensar fríamente para solucionar el problema. En último término esta dificultad para respirar nos empujará a quitarnos el regulador pensando que el problema reside en el equipo, que no proporciona aire, y empujándonos hacia la superficie llevándonos a posibles problemas como la enfermedad descompresiva o una sobreexpansión pulmonar. 

¿Qué puede causar un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es tan impredecible como un ataque al corazón. En realidad, no se sabe por qué alguien, ya sea bajo el agua o fuera de ella, llega a sufrir uno de estos ataques, pero parece que en él tienen influencia tanto factores físicos como el estado anímico en los momentos anteriores a sufrir el ataque. Al igual que se puede tratar de evitar un ataque al corazón con buena alimentación y ejercicio, es posible evitar que un ataque de pánico se convierta en un problema grave.

 

Un estudio realizado en el año 2000 por David & Lynn Colvard examinó a más de 12.000 buceadores que habían experimentado el pánico durante sus inmersiones, en un intento de descubrir las causas. A los encuestados se les ofreció una lista con 43 posibles motivos de pánico, tales como "tiburones", "oscuridad", "falta de aire" y así sucesivamente. Las opciones se dividían en tres categorías, en relación con las condiciones de buceo, problemas en los equipos o problemas físicos y psicológicos. Se pidió a los participantes evaluar cuáles de estas amenazas habían estado presentes durante los ataques de pánico. Entre las 43 posibles amenazas, las tres opciones más seleccionadas en cada categoría fueron las últimas: "otros"En otras palabras, las causas que activaron las reacciones de pánico no eran las más obviasEn la mayoría de los casos, el motivo desencadenante fue algo trivial, algo que nadie vería como una razón para causar pánico en otro momento. 

 

Mi experiencia con los ataques de pánico buceando (más bien con el ataque de pánico) se dio cuando tuve que pasar tras el guía por una grieta en un arrecife. El guía pasó sin problemas pero en el momento que me tocaba seguirle sentí que me quedaba sin aire, quizá ante la idea de quedarme atrapado en ese espacio, y me puse como loco a tirar de su aleta porque sentía que me asfixiaba. ¿Fue el espacio angosto por el que tuve que pasar el que me llevó a sufrir ese ataque? Teniendo en cuenta que pasé, como pasaron otros 6 compañeros detrás de mí y que nadie se refirió a ese momento como complicado, evidentemente fue un miedo irracional.

 

¿Se puede evitar un ataque de pánico?

Tampoco hay consenso al respecto. Lo que podemos hacer es tratar de minimizar los efectos si alguna vez sucede y trabajar a priori cómo nos enfrentaremos a una situación que nos provoque estrés. En la mayoría de los casos, el estrés que desata ese ataque ha estado trabajando durante horas y a veces incluso durante días. Simplemente se presenta en el momento más inoportuno. El objetivo, si sucede, es tratar de evitarlo reduciendo la presión psicológica.

 

Relacionado:

Los mejores cruceros del Mar Rojo >>>

Los 5 mejores cruceros de Maldivas >>>

Los 5 mejores cruceros de Sudán >>>

Una de las mejores maneras de reducir y tratar de evitar el ataque es practicar en espacios controlados situaciones de estrés que se podrían dar en una inmersión y que nos obligan a mantener el control y la tranquilidad. Si podemos simular algunas de las situaciones que más miedo nos dan, mejor que mejor. Entrenaremos así a la mente a pensar en situaciones de mucha descarga de adrenalina que serán similares a las sensaciones que se tienen cuando se sufre un ataque de pánico. ¿Te da miedo perder la máscara, el regulador o las situaciones de poca visibilidad? Vete con tu compañero a una zona tranquila a poca profundidad y haz pruebas.

 

La mayoría de escuelas de buceo en sus cursos de Open y Advanced Open Water obligan a los alumnos a quitarse y ponerse la máscara tratando de mantener flotabilidad neutra. Practícalo, intercámbiatela con tu compañero, intercambiad también el aire... practicad situaciones complicadas. Te obligará a estar relajado y concentrado en respirar profundamente mientras te enfrentas a una situación complicada. Con un ataque de pánico real hay muy poco que la parte racional del cerebro puede hacer para detenerlo rápidamente. El cuerpo necesita varios minutos para absorber la adrenalina y en ese momento el riesgo de tomar acciones equivocadas aumenta.

Aquí tienes un ejemplo de entrenamiento de Divemasters para enfrentarse al estrés y mantenerse concentradas ante diferentes dificultades que se puedan encontrar en una inmersión: 

 

Quizá no necesitas practicar estas situaciones tan al límite, pero seguro que muchas de ellas las puedes hacer

 

Antes de una inmersión es interesante que te preguntes si estás ansioso, analiza si respiras demasiado rápido y poco profundo. Si es así trata de relajarte y retrasa la inmersión o posponla si no lo consigues. Bucear sin querer hacerlo, con miedo, es un disparador del pánico.

 

Trata de visualizar los problemas que puedan ocurrir y sus soluciones. En psicología del deporte se ha demostrado que la visualización es un arma poderosa contra la ansiedad, el estrés y el pánico. Piensa también qué harás en las situaciones que te podrían poner al borde de ese ataque ¿ver a un tiburón? ¿perder contacto con tu compañero de buceo? ¿una falla en el equipo? Tener un procedimiento de actuación pensado, preparado y ensayado para todas esas situaciones va a ayudar a que desaparezca el pánico.

 

Cómo actuar ante un ataque de pánico bajo el agua

Según un estudio realizado en 1995, el 65% de los buceadores habían sufrido un episodio de pánico bajo el agua, sin importar la experiencia, formación o nivel así que como nadie está libre de que en algún momento pueda sufrir uno de estos ataques creemos oportuno ofrecer una serie de consejos para que si en algún momento lo sufres sepas cómo actuar.

 

Lo principal sería identificar que estamos sufriendo un ataque de pánico. Lo primero que se siente es la pérdida de la calma y un aumento de la frecuencia de respiración. Básicamente sientes que del regulador no sale aire. Lo que de verdad impulsa el ataque es esa sensación de que no entra aire en tu cuerpo. Tendrás necesidad de pedir ayuda urgentemente y en último instante, tu cabeza te pedirá salir del agua. Por supuesto todo ello pasa en pocos segundos pero suficientes como para solucionarlo si mantenemos la calma.

 

buceo

Lo más importante para evitar un ataque de pánico es tranquilizarse, respirar y controlar la situación. Imagen de Bruno Bernardes

 

En cuanto se perciben las sensaciones que nos dicen que estamos sufriendo ese ataque hay que seguir tres pasos: relajarse, esforzarse en respirar profundamente y pensar que no hay ningún peligro real. Después házselo saber a tu compañero para que se quede a tu lado y concentrado en ti el tiempo que necesites.

 

La clave está en darse cuenta de que no hay problema (si efectivamente no hay más que un ataque de pánico y no una avería en el regulador o la botella) y pensar en las situaciones de estrés practicadas anteriormente porque te permitirá respirar tranquilamente. Volver a respirar profundamente, desde el estómago, hará que el ataque pase rápidamente. Si es necesario por supuesto suspender la inmersión, pero no tiene porqué, es posible que se vaya rápido y sigas buceando sin dificultades.  

 

Es casi imposible entrar en pánico cuando estás respirando profundamente. Entrénate para "Parar, Respirar, Pensar y Actuar" cuando suceda algo inesperado.

 

Más información y fuentes: 

http://www.danasiapacific.org/main/diving_safety/DAN_Doc/pdfs/panic2.pdf

http://www.diversalertnetwork.org/ebook/DANMedicalFAQ.pdf

https://sites.google.com/site/divepsych/stress-panic-management-for-divers

http://www.psychodiver.com/html/panic1.html

Otros artículos sobre buceo y salud que te pueden interesar

Por qué deberías dejar de fumar si buceas>
30 pasos para bucear seguro>>
Los trucos definitivos para compensar>>>

Siguiente entrada

Entrada anterior

Entradas similares