Las conservación de las mantarrayas y la fábula de los pandas



mantas en raja ampat

Mantarrayas en Raja Ampat, Indonesia. Imagen cortesía de © Sterling Zumbrunn Conservation International

Las fábulas se definen como historias ficticias protagonizadas por animales o cosas y que concluyen con una enseñanza o moraleja que pretende enseñarnos algo y evitarnos errores... pero en esta fábula vamos a eliminar la parte ficticia.  

Las mantarrayas han sido en varias ocasiones llamadas "los pandas del océano" y no solo por la coincidencia en los tonos blancos y negros de la piel de una y el pelaje del otro. Ambas especies tienen muchas similitudes que hacen que no sea raro compararlas: la población en libertad de ambas especies es desconocida, son extremadamente frágiles a los cambios que los seres humanos realizamos en su entorno afectando directamente a su ya de por sí baja tasa de natalidad (las mantarrayas solo tienen dos crías y tardan muchos años en alcanzar la madurez sexual). Pero por encima de ello, ambas especies se enfrentan graves problemas que afectan a su permanencia en el planeta. Los osos parecen estar cerca de superarlo, las mantas están empezando a sufrirlo seriamente.

Durante los años 80 la desaparición de los osos panda era una amenaza real. La caza furtiva, la tala de árboles, las operaciones mineras y la casi desaparición de su principal alimento, el bambú, fueron las causas de su situación. Hoy se calculan en 1.500 los pandas que quedan en libertad, pero son cálculos son difíciles de hacer por el carácter esquivo de estos animales. Las mantarrayas por su parte sufren capturas incidentales quedando atrapadas en redes industriales de pesca dirigidas a diferentes tipos de atún y, cada vez más, están siendo pescadas para ser utilizadas como remedio en la medicina tradicional china. Si no se llevan a cabo campañas como las desarrolladas para salvar a los osos panda, la desaparición de las mantarrayas puede ser un hecho. 

manta raya branquias

Mercado chino 

Las mantarrayas son capturadas principalmente por sus branquias ya que la carne no es tan sabrosa como la de otros peces más numerosos. China (sí, otra vez China) ha otorgado a las branquias de las mantas la capacidad de limpiar el organismo de toxinas, mejorar el sistema inmunológico y la circulación sanguínea e incluso se asegura que son capaces acabar con enfermedades cutáneas o la infertilidad. Diferentes organizaciones conservacionistas como Manta Trust han estudiado antiguos manuales de medicina tradicional china que datan de más de un siglo y entrevistado a expertos en medicina tradicional y los supuestos beneficios y referencias a esta medicina no aparecen en ningún texto. Lo que sí han podido certificar es que cada libra de branquias (cerca de medio kilo) puede valer hasta 120 $ en un mercado chino. Teniendo en cuenta que de cada manta adulta se pueden obtener 15 libras de agallas secas, nos da una nada despreciable receta de 1.800 $ por animal. 

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Como pasa con la sopa de aleta de tiburón, los chinos de hoy también pueden pagarse los tratamientos a partir de agalla de manta. Sean o no efectivos, es otra historia. El crecimiento del poder económico de la clase media China se refleja en el descenso de las poblaciones de mantarrayas en los últimos 10 a 15 años.

Los pandas sufrieron directamente un gran crecimiento de la población china a partir de 1949 que produjo hambrunas en muchas aldeas y al uso de oso panda como alimento. En menos de 10 años el gobierno chino inició movimientos para proteger a los pandas ante la catástrofe de la posible desaparición de estos osos. En menos de 10 años se puso en peligro a la especie. Hoy es la ignorancia de esa misma población la que pone en peligro a las mantas

aletas de tiburón

Aletas de tiburón y branquias de mantas en un bote pesquero ilegal capturado en Raja Ampat

El estudio "Manta Ray of Hope" afirma que cerca de 3.400 mantas y 94.000 mobulas son capturadas cada año... pero son números que reflejan sólo la pesca declarada. Las capturas accidentales e ilegales elevan con mucho esos números. Algunos datos hablan de un declive en aguas de Mozambique de hasta un 87% de la población a causa de la pesca. La alerta de esta situación se ha dado más tarde que con los tiburones y los datos que se tienen son inexactos por la falta de medios para realizar estudios completos, como sí se llevan realizando desde hace años con algunas especies de tiburón.

Es posible que hayas visto imágenes de enormes grupos de mantarrayas en tu muro de Facebook y por ello te pudiera parecer que la especie no está en peligro. Pero esas imágenes vienen casi siempre de los mismos lugares: Maldivas, Hawaii, Indonesia o Australia, lugares donde existen programas de protección de estos animales. Pero cada vez se ven (y pescan) menos en Filipinas, Sri Lanka, México o Tailandia. Las mantas figuraban en 2012 como especie vulnerable y hoy ha pasado a especie amenazada, según la IUCN. Ha subido un escalón más hacia la extinción. 

¿Cómo salvar a las mantas?

Como comentamos en un anterior post sobre los esfuerzos de conservación de los tiburones de Palau, la única manera de salvar a las mantas sería demostrando que generan más dinero vivas que muertas y empujando a los gobiernos a imponer fuertes multas y penas de prisión a los pescadores que capturen estas especies. De nuevo, los gobernantes no entienden otro lenguaje que el del dinero y deberían saber que la pesca de estas especies les está negando toneladas de dólares en impuestos. 

Volver a la fábula de los osos panda servirá como moraleja. Tras diez años de caza indiscriminada de los osos panda, expulsiones de hábitat, desaparición de bosques de bambú y problemas de reproducción producidos por la polución y cambio del ecosistema, los osos panda se situaron al borde de la desaparición. Solo han podido llegar hasta hoy gracias a extraordinarias acciones de colaboración y de marketing. Pero lo que verdaderamente ha salvado a los pandas (que en la década de los 70 se estimaban en menos de 1.000) ha sido el dinero que China recibe de los zoos que acogen a pandas. Los pandas en cautividad son los que están permitiendo que su especie continúe viva. Los pandas viven porque generan dinero

Algún genio del marketing consiguió otorgar a estos osos una imagen de adorables criaturas de las que todos los niños se encariñan, empujando a zoos de todo el mundo a tener uno en sus instalaciones para atraer a clientes. Así que China vio una manera fácil de entrada de dinero convenciendo a los zoos de pagar un millón de dólares por cada oso panda que tienen en sus instalaciones que tienen que mantener por no menos de 10 años y que, además, cada panda nacido en cautividad sea propiedad de China. ¿Quién va a atacar a una especie que los niños adoran y que sobre todo genera cientos de millones de dólares al año? 

¿Cómo trasladar esta experiencia a las mantas?

No, no se trata de encerrar a las mantas en acuarios gigantes y cobrar por cada manta. Pero sí de posibilitar a los amantes de estos animales a verlos y reconducir el trabajo del pescador en, por ejemplo, guía. Al fin y al cabo él es el que mejor conoce los hábitos de las mantas, él es el que las ha perseguido durante años. ¿No tendrá un mejor futuro su familia en el sector del turismo como pasa en miles de pueblos y ciudades españolas? Lugares privilegiados de buceo con mantas como Kona en Hawaii, donde se estiman en 2,5 millones los dólares que genera cada año el snorkel con mantas, o Maldivas, donde se calculan en 8,1 millones de dólares los que genera el buceo con mantarrayas, son ejemplos claros de los beneficios del cambio de la actividad.

En algunas zonas hay negocios más que respetables y amparados por el estado, dedicados casi exclusivamente a las mantas. En la isla de Misool en Raja Ampat, Indonesia, han hecho cuentas y se han convencido de los beneficios ecológicos, y sobre todo económicos, que supone mantener las mantas con vida. En colaboración con Turismo de Raja Ampat y las asociaciones de resorts de la zona, han averiguado que cada manta, a lo largo de su vida, proporciona ingresos de 1 millón de dólares al sector del turismo. Y solo se tienen datos de esa zona, hay que tener en cuenta que hay mantas que pueden llegar a viajar hasta 1.000 km distribuyendo riqueza en forma de turismo de buceo en gran parte de Asia. Miles de personas cada año pagan gustosamente 2 o 3 mil dólares por vivir esto:

Raja Ampat - Misool Manta Show from Blue Sphere Media on Vimeo.

Misool Eco Resort, ubicado en la isla de Misool, es un resort de lujo dedicado en gran parte al buceo. Este paraíso en el corazón del Triángulo de Coral se encuentra dentro de una reserva marina que le ha cedido el gobierno Indonesio para protegerlo y también beneficiarse de él. Más de 1.200 km2 protegidos de la sobrepesca, del tradicional uso de la dinamita o el cianuro para capturar peces, de las barcas de pesca de tiburones y mantas. Desde 2006 es un ejemplo de parque marino... entre otras cosas porque emplea a un gran equipo de "guardaparques" encargados de hacer cumplir ese estatus. De toda partes del mundo llegan turistas que pagan entre 600 € y 1.500 € (solo alojamiento) por el lujo de vivir una semana en una reserva marina y bucear en ella. Este resort además ha supuesto una fuente de empleo más segura, cómoda y sostenible para los pescadores y sus familias, que han pasado de expoliar su océano a servir a los turistas. En este resort, solo en este resort, trabajan 120 personas, la mayoría provenientes de los pueblos cercanos de Misool, que han conseguido demostrar el error de la fábula de Esopo. En Misool más valen 100 mantas volando que una en mano

Fuentes:

https://www.sharksavers.orghttp://www.mantarayofhope.com/http://www.oceansentry.org/www.wwf.eshttp://www.mantatrust.org


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