Pez vela, el más hábil y rápido depredador del océano



La primera vez que ves en acción aun pez vela no puedes dejar de maravillarte del dominio de su hocico para alimentarse, de su poder de concentración, capacidad de reacción y velocidad. El alimento de este elegante animal se agrupa en enormes cardúmenes que se mueven, cambian de dirección y sentido de manera vertiginosa. No es sencillo obtener alimento ante esta estrategia de defensa. La única salvación es la coordinación. Las sardinas que se encuentren fuera del grupo no sobrevivirán.

Aunque compiten por su alimento con delfines y tiburones, nadie gana en habilidad al pez vela. De un golpe seco saca de uno en uno los peces para, tras comérselo, volver a por más. Los peces vela son insaciables gigantes que pueden sobrepasar los tres metros de longitud y ocupan aguas del Atlántico, golfo de México, Pacífico e Índico. Gracias a su cuerpo robusto y su enorme y rígida cola en forma de media luna puede alcanzar los 110 km/h y 30 metros por segundo, lo que deja muy pocas posibilidades de los peces que ocupan los cardúmenes, como hemos visto en el vídeo, y solo hasta que el cardumen desaparece o se sacian pararán su caza.

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La potencia de su fuerte y rígida cola es la clave para que este pez pueda alcanzar tales velocidades y la vela, o aleta dorsal, que la evolución le ha proporcionado, hace que sea una especie perfectamente preparada para moverse a grandes velocidades. Si a ello le sumamos su hocico largo, fino y rígido que usa como un campeón de esgrima, vemos por qué a los peces les queda poco que hace más que tratar de entrar en el centro del cardumen.

Pez vela

 Pez vela, imagen de CFoceanimages

Ser un potente animal, un luchador incansable, ha hecho que sea una gran pieza para pescadores que ven en la caza de este animal un gran trofeo. La captura indiscriminada de estos preciosos animales, sobre todo en costas de México, ha hecho que lo que antes se consideraba una gran pesca cuando se alcanzaban los 120 kilos hoy sean 40 kg considerados una buena pieza, lo que demuestra el daño que sigue haciendo el hombre en la conservación de las especies, en este caso en la pesca sin control del espectacular pez vela.

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