buceo



Maniobra de Valsalva modificada



Por Jesús Núñez B3E y “Ex sufrido-mal-compensador”

Guía de Grupo FEDAS 3E, médico y vocal de la sección de buceo sostenible del Centro de Investigaciones y Actividades Subacuáticas de Madrid (CIAShttp://www.ciasdemadrid.com




Maniobra Valsalva


Estas líneas quieren ser un soplo de ánimo y un pequeño homenaje a todos aquellos buzos “durillos de tímpanos,” a los que habitualmente sus oídos no les permite bajar a la velocidad del resto de sus compañeros e incluso se ven obligados a suspender alguna inmersión por el dolor que les provoca la presión del agua sin compensar, con riesgo cierto de rotura timpánica, mareos, desánimo…etc. ¡Ánimo pues! y ahí va mi experiencia.

No os preocupéis, porque no os voy a contar ni la anatomía ni la fisiología de los oídos. A todos os lo han explicado en vuestros cursos y lo podéis ver en multitud de libros y paginas web, además sirve escasamente en nuestro caso.

Hasta hace muy poco he pertenecido al selecto y sufrido grupo de buzos “mal compensadores “. Desde que realicé mi primer curso de buceo hace 10 años, ha sido una especie de maldición que me ha perseguido en prácticamente todas mis inmersiones, llegando a convertirse en una obsesión que si bien no ha podido con mi pasión por el buceo, me ha intranquilizado siempre antes de cada buceada e incluso ha conseguido acortar muchas de ellas por el excesivo consumo de aire que realizaba hasta llegar a los menos 10 m, a partir de los cuales todo me parecía coser y cantar.

La cosa se iniciaba a partir de los menos 3 m y se prolongaba invariablemente hasta el límite de mi resistencia al dolor sobre los menos 7 u 8 m, donde por ese mismo dolor desistía y “aletazo p´arriba” afortunadamente, ya que lo que no conseguía el sentido común por el riesgo de romperme el tímpano, lo conseguía ese dolor lacerante.

Y así una y otra vez, realizando en este corto trayecto 2478 veces (record Guiness) la maniobra del dichoso Valsalva, que además de antiguo seguro que no era buzo. Invariablemente también conseguía siempre compensar el oído derecho, pero el izquierdo, como en la vida misma, siempre protestando y en huelga (que nadie se ofenda porque ha sido una licencia “patética”).

Mis descensos en las inmersiones se producían sistemáticamente por el cabo del ancla y viendo pasar como piedras hacia abajo a la mayoría de mis compañeros, que luego tenían que esperar pacientemente hasta que el buzo “yoyó” conseguía llegar a la cota de los menos 10m, pero con 40 ó 50 atmósferas menos en la botella. El ver a mis compañeros esperando abajo, el estar minutos subiendo y bajando forzando los oídos y el no desprenderme del cabo, me producían una sensación de desasosiego, de impotencia, de culpabilidad, que aumentaba mi estrés, disminuía mi autoestima, “jodía”mi oído y vaciaba mi botella. Sólo en alguna inmersión realizada saliendo desde la costa y en la que tardábamos en ganar profundidad conseguía, por tiempo y lentitud, compensar casi sin esfuerzo.

Hasta tal punto llegó a obsesionarme el tema que acudí a un buen otorrino para consultarle el problema y tras una completa exploración, donde parece que  descubrió que tenía excesivamente desarrollado uno de los huesos del cráneo que estrechaba mi conducto auditivo y comprimía las trompas, concluyó que: PACIENCIA. Me gustara o no, debía aprender a vivir con ello como uno más de mis múltiples defectos, en este caso de fabricación, al ser probablemente una herencia genética.

Como la Paciencia no tiene por qué ser sinónimo de Resignación, me dediqué a escuchar a todo compañero de buceo sobre las diferentes técnicas para compensar y las fui poniendo en práctica y al pié de la letra en cada nueva inmersión que realizaba.

Así, al menos una semana antes de una salida al mar, me dedicaba a entrenar a mis oídos haciendo maniobras de Valsalva a todas horas y en todo momento…en el coche, en el trabajo, en casa, leyendo, viendo la tele…etc; eso sí siempre procurando estar solo, ya que el hecho de pinzarse la nariz y ponerse “colorao” delante de alguien, es decirle de todo menos bonito y puede arruinar desde una gran amistad a un intenso momento amoroso.

Posteriormente, ya en la salida, me limpiaba cuidadosamente la nariz antes de subir al barco y después ya en el agua volvía a repetirlo sembrando de “nudibranquios” los mares (pero ¡ojo!, fijándome hacia donde iba la corriente para no lanzárselos a mis compis).

Y tras la consabida disculpa a mis compañeros por no compensar adecuadamente, me dirigía al cabo para iniciar mi particular calvario de “tres pasitos p’alante y dos p’atrás”, empleando todas las técnicas y mañas escuchadas, leídas e inventadas: he bajado totalmente vertical con la cabeza arriba y con la cabeza abajo,  con el regulador puesto e incluso quitado en el momento de la maniobra de compensar, he abierto y cerrado la boca mil y una vez, he girado hacia arriba el oído perezoso, he hecho vibrar las trompas cerrando la boca y diciendo “Ohmmm”que aún cuando no me ha despejado las trompas me ha acercado al Nirvana…invariablemente hacía esperar y desesperar a mis compañeros, o en días de aguas claras, les seguía por encima hasta que poco a poco llegaba a su cota o ellos a la mía. Y siempre volvía a casa con los oídos medio taponados y aguantando picores y molestias en ellos durante bastantes días, además de una sensación inmensa de torpeza que procuraba sufrir en silencio como una fea hemorroide.

Pero queridos, al final todo esfuerzo obtiene recompensa y el que la sigue la consigue, así que de la forma más inesperada encontré la solución, que como casi siempre estaba en una mujer…os lo cuento:

Poco antes de este verano pasado y antes de una salida a la Azohia, estaba yo indolentemente asomado a una ventana de mi casa, realizando la consabida maniobra, cuando por el rabillo de mi ojo izquierdo vi pasar una preciosa joven que automáticamente hizo girar mi cabeza 90º, ¡maravilloso momento!, porque en ese punto de máximo giro se produjo un “pluk” y mi oído compensó al tiempo que contemplaba unas preciosas curvas.

Reconozco que al principio no me lo creí, pensaba que debía ser una curiosa casualidad pero no, cada vez que giraba lateralmente al límite mi cuello se producía la anhelada compensación, tanto a la izquierda como a la derecha. ¡Qué aparente tontería, pero para mí que sublime hallazgo!.

¡Por fin, podía disfrutar plenamente de las inmersiones!, y vaya que las he disfrutado desde entonces, a pesar de cierto choteo que se da cuando algún buzo se fija y me ve bajando con un misterioso tic en el cuello.

Por eso, solemnemente pido vuestro apoyo para cambiar el nombre de maniobra de VALSALVA, por la maniobra de LATIABUENA, al tiempo que animo a todos los buzos “durillos de tímpano”, a que intenten con paciencia todo tipo de maniobras y sobretodo de muecas ya que, aunque no consigan compensar amenizarán la espera del resto de compañeros.

Mi más cordial saludo a todos y mi homenaje a los sufridores con “tímpanos de madera”.


Artículo descubierto en la web de José Emilio Sánchez http://www.megustaelmar.net



Sangre de buceador



José Florín

José Florín dentro de sus queridos cenotes 

A José Florín le conocimos gracias al precioso corto “Sangre de Dragón” dirigido por Nacho Luna y en el que José le cuenta a su hijo de 11 meses qué supone el buceo para él, cómo le ha cambiado la vida para hacerle más fuerte. Pensábamos que José era un buceador más, un buceador adaptado que contaba los beneficios que le había aportado este deporte. Pero tras hablar con él nos dimos cuenta de lo equivocados que estábamos, de que no es un buceador más como tú o como yo. Que lleve unos 10 años buceando quizá no sea gran cosa pero que su pasión sea el buceo en cuevas, que haya compartido inmersión con leyendas como Jordi Mateo (del que es y será gran amigo y al que dedica el corto) o Pepe Esteban, que es asesor de la asociación DIBA, con los que colabora impartiendo seminarios de buceo adaptado, que es una de las únicas personas del mundo con discapacidad que practica buceo técnico, que sea el responsable de accesibilidad e innovaciones de Oceanus 51 o que se recorra España dando cursos de buceo son palabras mayores. José es sin duda una figura relevante en este pequeño mundo del buceo que gente como él hace grande.

José Florín

En todos los buceadores existe una figura importante, aquella que nos ha empujado al agua y que indirectamente nos ha cambiado la vida y, como decimos muchas veces, nos ha hecho mejores. En el caso de Florín fue su pareja y madre del pequeño dragón “Un día en la playa estábamos viendo a un grupo de buceadores salir del agua” recuerda José “y me preguntó que por qué no me animaba y probaba. ¡Yo que no podía ni entrar en la playa con mi silla!”. Para llegar donde ha llegado José es imprescindible el empuje, valentía a raudales y enormes dosis de fuerza de voluntad así que, como no podía ser de otra manera, se dijo "¿por qué no?" “Tenía un amigo con el que practicaba handcycling y que me contó que había hecho el curso de buceo. Yo creía que sería algo light. Al final le acompañe un fin de semana y su instructor y él me liaron para un bautizo”.

Todos aquellos que han probado el buceo salen del agua tras su primera inmersión asombrados por esa extraña, fabulosa y en muchas ocasiones indescriptible sensación de ingravidez. Para una persona con problemas de movilidad, en el caso de José que sufre síndrome de postpolio con un 80% de discapacidad, esa sensación es mucho mayor “¡Fue una sensación increíble, como volar pero de verdad! Estaba alucinado al darme cuenta de lo que estaba haciendo. Viendo todo aquello que había admirado en los documentales del Comandante Cousteau y Al Filo de lo Imposible. Fue una inyección de energía, me olvidé de tomarme los calmantes ese día y no me di ni cuenta. La sensación de ingravidez la noté en el acto, me maravilló. La libertad que le proporciona el buceo es mucho mayor que el dolor que siente al realizarla, tanto que José no quiere hacer otra cosa con su vida, es uno de esos afortunados que por fin ha dado con aquello para lo que ha nacido. “Cuando salí a la superficie tenía una sonrisa de oreja a oreja y deseando volver a bajar. Me enganchó en el acto y quise hacer el curso cuanto antes.”

José buceando en el Thistlegorm, Mar Rojo

En uno de los fragmentos de “Sangre de Dragón” José le da a su hijo un consejo que marcó su vida desde niño: “que nadie te diga lo que puedes y no puedes hacer”. Su pequeño aún no ha pasado por ello, pero a él trataban de recordarle, cada vez que había ocasión, sus dificultades. Los afectados por el síndrome postpolio sufren debilidad y dolor en los músculos y articulaciones, amplia fatiga, menor resistencia al esfuerzo físico, dificultades respiratorias o intolerancia al frío… efectos que José parece enfrentarse a ellos con terapia de choque, a través de una actividad física donde en ocasiones se pasa frío, requiere aprender a respirar bajo el agua y estar en cierta forma física. ¿Qué mejor que practicar buceo hasta llegar a donde solo unos pocos se atreven para demostrarte a ti mismo que puedes?

“El buceo” apunta José y es algo que destaca en sus clases de buceo adaptado “tiene muchos e importantes valores. Es un deporte no competitivo basado en el sistema de compañeros. Su finalidad es disfrutar de las sensaciones y la contemplación de la vida bajo el mar, lo que va haciendo de ti un ecologista cada vez más comprometido”. Esos valores son los que hacen del buceo un deporte que te absorbe, independientemente de tus capacidades motrices. La esencia del buceo es la misma para los adaptados que para el resto.

El límite te lo pones tú mismo

Mucho estudio, inmersiones, viajes, más inmersiones, más codos, muchos y buenos amigos encontrados por el camino, cada vez mayor respeto del mundillo y de sí mismo y mucho buen humor tras cada inmersión le han llevado a acumular más de 700 inmersiones en sus piernas, obtener la certificación Advanced con especialidades de pecios, cavernas, vehículos de propulsión subacuática, reparación de equipos, buceo nocturno, buceo profundo, Nitrox… hasta su siguiente reto que acaba de cumplir, terminar el primer nivel del curso de apnea con el campeon de España Javier Prior para bajar hasta los 35 metros con ayuda del scooter, sus aletas casi inseparables. 

José Florín buceo adaptado

José impartiendo una clase de buceo adaptado

La experiencia le ha demostrado que en el agua no hay nadie que le diga hasta dónde puede llegar, esa libertad se la ha ganado a pulso. Los límites los debe poner el sentido común y la seguridad, pero nunca quien te mire desde fuera y sin saber hasta dónde puedes llegar” esta es una de las máximas que también recuerda en sus cursos de buceo adaptado que imparte por todo el país. De momento sus límites no parece saberlos ni él mismo “estoy terminando un curso de cuevas muy exigente con Alan Scott y quiere explotar al máximo su pasión por el espeleobuceo y las cuevas. Siempre en mente y corazón los cenotes, su pequeño santuario, donde ha buceado ya varias veces y donde incluso tiene pensado dar el bautismo a su pequeño dragón con un ritual maya donde su amigo Pepe Esteban será el padrino. Pero además sueña conbucear en los cayos de Florida con Steven Richcreek, en el Blue Hole, Maldivas, Panamá...”  

José Florín buceando en sus cenotes

El ejemplo que no quiere ser

José, como comentó hace un par de semanas en el programa de radio "Al otro lado del espejo" de Rol Freeman (y que podéis escuchar al final de este post) sabe que es un ejemplo aunque no quiere serlo. Los comentarios en www.forobuceo.com sobre “Sangre de Dragón” van desde “Qué gran tío es José” o “Hay gente GRANDE por ahí” “Gran buceador y persona” o “Todo un ejemplo de superación”. Conocerle mínimamente te permite darte cuenta de que aunque no quiera es un ejemplo pero no solo para los buceadores adaptados o personas con problemas motrices, lo es para cualquiera. Y en cuanto Nacho Luna, el director del corto, conoció la historia de Florín, tuvo buen olfato y no la dejó escapar, lo que nos ha permitido a algunos conocer a José Estábamos hablando por chat y le bromee con que buceaba. Le interesó y me propuso conocernos. Quedamos para desayunar y no dejaba de preguntarme y tomar nota, yo ni me lo creía. En sus vacaciones me llamó y me dijo “ya he guionado tu docu y yo perplejo pregunte ¿qué docu?”. 

El corto, uno de los más vistos en www.jamesonnotodofilmfest.com, ha supuesto para José una grata sorpresa “he recibido comentarios muy agradables por parte de gente que respeto mucho y una buena repuesta por parte del público. Estoy muy contento con el trabajo de Nacho”

José nunca lo va a reconocer, él solo quiere bucear y seguir con su duro trabajo de padre a tiempo completo, pero creemos que este corto debería ser utilizado en centros y escuelas donde acuden personas con problemas motrices y poca autoestima para que vean que aquel niño al que le decían lo que no podía hacer es capaz de entrar en un mundo inaccesible con el impulso de su fuerza de voluntad, capaz de llevar más lejos que las piernas.

 

 

 

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Atrapada por el embrujo de Maldivas



Mantarrayas en Maldivas

Judith en Maldivas con uno de sus grandes amores. Imagen cortesía de ©Carlos Suárez

Judith de la Rosa es de esas personas que se arman de valor y siguen lo que les pide el corazón para simplemente ser feliz. Como aquellos que lo abandonan todo por amor ella dejó Barcelona atrás por un mundo inaccesible e incomprensible para la gran mayoría pero que atrapa a esa minoría que alguna vez ha utilizado un regulador. Poca gente puede entender como alguien puede encontrar la felicidad perdida en medio del Índico entre jardines de coral, estaciones de limpieza de mantarrayas y tiburones pero, a tenor de su permanente sonrisa, de la pasión de la que habla de su Maldivas y de la pena de sus clientes cuando vuelven a casa dejando atrás la compañía de Judith, ese largo y muchas veces incomprendido camino ha merecido la pena.

Judith de la Rosa

Imagen cortesía de ©Carlos Suárez 

A todos los buceadores alguien, a quien estaremos eternamente agradecidos, nos empujó a bucear. En el caso de Judith, que empezó a bucear a los 20 años, fue su padre “Él era un experto buceador y desde muy pequeña me inculcó su gran pasión. El amor por el mar es sin ninguna duda la mejor herencia que me dejó”. En aguas de Ibiza se topó con la magia del mundo silencioso, que le atrapó definitivamente en el Mar Rojo “en 1998 viajé al Mar Rojo y la fascinación fue en aumento, en ese momento fue cuando empecé a pensar que el trabajo de los guías de buceo era un trabajo maravilloso”.

La mejor decisión de mi vida

Un año después del asombro del Mar Rojo Judith decidió hacer la bolsa y marcharse a Maldivas “hice un crucero con un instructor alemán y vi un montón de tiburones y mantas” recuerda Judith “salí del agua llorando de emoción. Y seguí llorando todo el viaje de vuelta a casa… En realidad, sin saberlo aún entonces, ese viaje a Maldivas cambió mi vida para siempre. Casi 12 años después afirma que es la mejor decisión que ha tomado en su vida al darse de cuenta del sueño cumplido en uno de los pocos lugares del mundo donde el buceo lo es todo el buceo de Maldivas es el más completo, variado, exuberante, respetuoso y desarrollado de todo el mundo. Es un lugar único en todo Asia ya que la alta calidad de su buceo se mantiene durante todo el año. No hay ningún otro destino en el mundo que pueda ofrecer  vida grande y pequeña, no diré garantizada, pero casi, todo el año. Y con aguas siempre entre 28º y 30º. Tiene la magia de ser un paraíso en la tierra”

Vídeo de Javier Bermúdez Páez a bordo del Southern Cross de Submaldives

“Haz lo que te dicte tu corazón”

Muchas veces solo se necesita dar ese paso (gran salto en este caso) que te convierte en la persona que realmente eres y que en el caso de Judith se encontraba encerrada en su propio negocio de Barcelona “Cuando volví a casa del viaje a las Maldivas me sentía fuera de lugar. Intenté seguir con mi vida, con mi tienda de ropa exclusiva en Sabadell, pero recuerdo cómo al subir la puerta de la tienda no paraba de decirme "y yo qué hago aquí, mi sitio está en Maldivas. Tras un año sopesando la posibilidad de irse decidió hacer caso a aquel que le insufló el amor por el mar y le presentó ese mundo tras el espejo: su padre “Todo el mundo a mi alrededor pensaba que estaba loca. Todos menos mi padre que me decía “haz lo que te dicte tu corazón”.


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Así que un día cerró la persiana de su tienda y se compró un billete a Maldivas. “Le pedí al alemán del crucero de mi primer viaje que me diera una oportunidad, aunque yo entonces no era todavía instructora ni hablaba un gran inglés. Me dijo que de acuerdo, pero que no me podía pagar, sólo enseñarme y que probara un mes”… y se quedó tres que no fueron más que mucho trabajo y enorme esfuerzo. “No fue fácil: el trabajo era duro, tenía muchísimas inseguridades, no me podía comunicar, todo el día recibía órdenes… Pero cada vez que saltaba al agua tenía más y más claro que aquél era mi mundo

Tiburón en Maldivas

Imagen cortesía de ©Carlos Suárez

Al cabo de esos tres meses, y sólo porque había caducado el visado, volvió a casa para trabajar en una goleta turca de travesía recreativa que un amigo suyo tenía en Ibiza, pero siempre con Maldivas en el horizonte… hasta el momento en que murió su padre y, quizá como gran homenaje, decidió cumplir el sueño de ambos. “Yo creo que fue en ese momento cuando tuve perfectamente claro” recuerda Judith “que mi padre hubiera querido que yo hiciera lo que él nunca pudo hacer. Me saqué el curso de instructora de buceo, trabajé mi inglés y a los 3 años comencé mi andadura con los buceadores españoles".

Una de las mejores compañías de buceo en las Maldivas

Cuando se habla de grandes paraísos subacuáticos Maldivas está siempre entre los primeros lugares. Es un país en el que la gente vive en total y completa armonía con el mar, donde los servicios al turismo de buceo están muy desarrollados y el gobierno los tiene tan en cuenta que facilita que se establezcan muchos extranjeros. “Cuando llegué a Maldivas lo que descubrí fue un lugar compuesto sólo por islas, más de 1.200, de las cuáles sólo unas 250 están habitadas y la creación de Submaldives siguió un proceso natural: yo empecé con el alemán, luego un touroperador español muy importante supo de mi presencia allí y me contrató”

Manta en Maldivas

Imagen cortesía de ©Carlos Suárez 

Los cientos de inmersiones y el trato continuo con la vida y la industria de buceo de Maldivas le dio la oportunidad de conocer al mejor guía de las Maldivas “Hassan Shareef y yo nos hicimos íntimos amigos y el tiempo nos hizo darnos cuenta de que nuestro futuro estaba en crear nuestra propia empresa, así nació Submaldives”. Hassan, su gran maestro, lleva enseñando y guiado a los buceadores en las Maldivas desde 1994. Sus más de 12.000 inmersiones en aguas locales, junto son las 6.000 de Judith, el excelente trato a sus clientes y el profundo conocimiento de los fondos de Maldivas han hecho que Submaldives sea ya hoy reconocida como una de las mejores compañías de buceo en las Maldivas. 

Tanto Judith como Hassan, que bucean siempre con sus clientes, llevan a través de sus cruceros a bordo a los cientos de puntos de inmersión que existen en Maldivas y que se engloban en 4 tipos de inmersión: las inmersiones de canales con grandes pelágicos (sobre todo tiburones), las inmersiones en puntos de limpieza con mantas birostris, las inmersiones de arrecifes de coral con vida pequeña y las inmersiones en aguas abiertas con tiburones ballena… y Submaldives cubre todas ellas “Nosotros ofrecemos 4 rutas básicas (5 atolones, 4 atolones, Baa Atoll y Ruta Sur) y todas son extraordinarias porque las ofrecemos en el momento del año más adecuado para disfrutarlas al máximo. Nosotros mismos investigamos constantemente los fondos de Maldivas y cada año descubrimos nuevos puntos de interés por diferentes motivos y para cada época del año”. De esta forma, incluso de una semana otra, la misma ruta puede tener inmersiones distintas. “Y eso siempre porque buscamos lo mejor para nuestros clientes según las condiciones del mar, de avistamientos o migraciones de animales que hayamos detectado, etc. Además, como ni siquiera en esas rutas las inmersiones son siempre las mismas, nuestros buceadores repiten año tras año” apunta Judith. 

Banco de peces en Maldivas

Imagen cortesía de ©Carlos Suárez

Submaldives tiene hoy ya 4 barcos en la flota (Southern Cross, Pricess Lara, Mosaique y Handy Cruise) y otro en construcción, todos cuentan con el equipamiento máximo para realizar cruceros de buceo (barco de apoyo, compresores fuera del barco, Nitrox, etc.) y cada uno de ellos está adaptado a diferentes economías y niveles de confort “Somos 5 socios de diferentes nacionalidades y podemos dar servicio a nuestros clientes en su lengua nativa y con conocimiento de sus particularidades culturales. Así, cada uno de nosotros ha trabajado y desarrollado relaciones con agencias de buceo de su país o región de origen” Hoy ya cuentan con más de 2.000 clientes cada año “Tenemos clientes que vienen desde hace casi 10 años y repiten cada año. ¡Aquí los puntos de inmersión son incontables!

Además de los cruceros a bordo también ofrecen cursos de buceo que se realizan durante esos cruceros, cursos de Nitrox (especialmente adecuado para las inmersiones en Maldivas por su plus de seguridad y disfrute) e incluso asesoran a sus clientes sobre hoteles en Malé (la capital de Maldivas) por si desean pasar también unos días en la capital o sobre el transporte entre islas. No es de extrañar que tengan clientes tan fieles que repiten tantas veces con ellos.

Acceder al santuario de mantarrayas y tiburones ballena

Mantarraya Maldivas

Imagen cortesía de ©Carlos Suárez

Una de las zonas de buceo más espectaculares y únicas no solo de Maldivas, sino de todo el mundo, es Hanifaru Bay, un misterioso lugar donde las mantarrayas son atraídas por la gran cantidad de plancton que las corrientes llevan a través de los canales que conectan el atolón Baa con el océano… y que Judith puede acercártelo “Por circunstancias que aún no se conocen pese a las investigaciones, es un lugar de peregrinaje de cientos de mantas birostris gigantes y también de tiburones ballena. Con buen criterio por parte de las autoridades de Maldivas el acceso está restringido pero nosotros mantenemos una extraordinaria relación de colaboración con Guy Stevens, fundador e investigador jefe del Maldivian Manta Ray Project en Hanifaru. He buceado con él en inmersiones de investigación y he aprendido mucho sobre la vida de las mantas, su comportamiento, cómo acercarse a ellas, etc. Desde Submaldives garantizamos la presencia de las mantas en nuestros cruceros a la bahía y además realizamos conferencias sobre la vida de las mantas. Llevamos a nuestros buceadores en las semanas que según las estadísticas de Guy las posibilidades aumentan, pero siempre con el máximo respeto y siguiendo unas pautas de comportamiento bajo el mar absolutamente respetuosa y mínimamente intrusivas”.

No hay dudas de que Maldivas es pura vida, energía en estado puro y comunión con la naturaleza virgen. Para Judith parece como si lo que ocurre en el resto del mundo estuviera en otro espacio diferente al de Maldivas “es como volver un poco a nuestros orígenes y encontrarnos a nosotros mismos” apunta. Si te das un paseo por su perfil de Facebook verás el cariño que sus clientes y amigos sienten ante esta barcelonesa de Maldivas que se ha convertido en una experta guía enamorada del océano que reunió el valor suficiente para ir en busca de la felicidad y que no duda en compartirla con todo aquel que se quiera embarcan con ella. Y si la quieres conocer en persona, puedes acercarte a su stand, el número 75, en la próxima Dive Travel Show del 1 al 3 de marzo.

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